jueves, 3 de agosto de 2017

¿A quién confiar mi fe?

— ¿Dios, por qué no depositar en los seres humanos mi fe?
: — Siempre te decepcionarán

— ¿Y eso? ¿Acaso tú por ser invisible eres de fiar?
:— ¡Por supuesto y he allí una respuesta! No soy visible y no lo seré. Pero los hombres mueren y aunque los adores poniendo su cuerpo como reliquia no hay alma.

— ¿Y tú acaso me consideras un idolatra aunque crea en ti?
:— Así es. Conozco tus acciones y pensamientos, los que animas en secreto, los que finges en público. Te places en tus hábitos, predicas como sabias tus miserias. Si esperaras de Mi Mano la ayuda que temes pedir a otros hombres como tú: no modelaras tus oraciones y al fin actuarías con la libertad que tú mismo te has negado.


: Señor, no quiero seguir hablando.
:— Yo sí.


: ¡No te escucharé!
:— Entonces me verás. Porque así como cuando oras oigo. A ti muestro lo que quiero que entiendas. Nada descubierto ante ti es sólo motivo de tu deseo. Yo te muestro.


: Si es así, muéstrame tu voluntad.
:— Que empeño el tuyo en pedir lo que ya tienes, enterarte lo que ya estás harto de saber ¿A mí me darás tu trabajo?


: No, Señor. La verdad no te tomo por algo verdadero y real.
:— Es cosa tuya aceptar. La realidad no dejará de ser por ti y tus creencias.


: Así es. Voy a practicar hábitos de fe.
:— Haz y calla. 


: ¡Gracias por tu consejo! ¡Buenas noches, Señor!
:— ¡Buenas noches, Benny!

No hay comentarios:

Publicar un comentario