— ¡Maestro, maestro! ¿Cómo puede haber algo bueno en mí si soy así?
— Porque así has querido ser
— Si hago tanto mal, qué bien puede haber en mí
— El rosal tiene espinas y aún así florece
— Y cómo puedo cambiar aún más rápido, llegar a donde espero.
— Elige el sendero de tu corazón como el agua que fluye hacia el precipicio, fluye, cae, evapórate.
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