: ¡Oh, Señor! Perdóname, cuánto he pecado.
: - ¿A qué pecados te refieres?
: Los que he confabulado con mi mente: ideales rebeldes, pensamientos lascivos, confabulaciones tremendas. Señor, he fallado mucho, no merezco estar frente a ti orando.
: - Cuál de tus pensamientos has visto manifiesto en tus acciones.
: Ninguno Señor, sólo los he pensado.
: - Arrepiéntete sólo de tus acciones, de esas que sólo merezcan corrección.
: Amén, así haré ¡Gracias Señor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario